¿ Cómo trabajo ?

Colgaré poco a poco los capítulos para ver vuestra reacción.
Saludos .

domingo, 9 de agosto de 2015

Marineros a la mar

¿A que no sabes donde he vuelto hoy?
Donde solíamos gritar
diez años antes de este ahora sin edad,
aún vive el monstruo y aún no hay paz.


Y en los bancos que escribimos
medio a oscuras, sin pensar,
todos los versos de "Heroes"
con las faltas de un chaval, aún están. 
ALLI DONDE SOLIAMOS GRITAR-Love of Lesbian
El día de ayer fue uno de los más raros para Sally, apenas ha pegado ojo y ha dejado las sábanas tan revueltas como las ideas en su cerebro. El Martes se presentaba soleado aunque con un poco de nubosidad, a las 8 y media de la mañana Sally, se levantó dándose por vencida ante el inútil intento de dormir, solo ha conseguido dormir un total de 4 horas y está agotada. Bajó las escaleras y cuando ella entró en la cocina, su madre estaba sacando un bizcocho del horno que desprendía un encandilador aroma a chocolate.
-Buenos días mamá ¿Puedo coger un trozo de bizcocho , no? Bizcocho y café es buena mezcla.
-Claro cariño , espera a que se enfríe un poco.-dijo dejándolo sobre la mesa-¿Qué tal has dormido?
-Bueno , poco y mal.
-¿Y eso? Si tu eres una dormilona.
-No he podido dejar de pensar en la misteriosa muerte de Marc.
-Olvídalo y busca algún trabajo, habrá que terminar de pagar la casa. Además , terminaste la universidad, ya es hora de que encuentres trabajo.
-No hay manera mamá, pero si me ayudas a resolver esto...
-Cariño, ya sabes que yo siempre te apoyaré, pero este "misterio" como tu lo llamas, no tiene nada de lo que puedas ganar dinero.
-Pero es lo que a mí me gusta.
-¿Lo que te gusta nos dará de comer?
-No, claro que no. Pero quizás con el tiempo.
-Tu tío de España tiene una empresa en Madrid de investigación, tiene una vacante libre y...
-Mamá, no quiero que me lo den todo hecho , quiero hacer algo por mí misma sin ayuda de nadie.Tengo 24 años y cumplo 25 en dos meses, creo que ya tengo suficiente edad para tomar decisiones y emprender proyectos.
-Tienes razón cariño...A ver.-dijo sentándose a su lado.
-¿En qué te tengo que ayudar?
Sally sonrió ante esta muestra de apoyo e interés, le contó todo lo que había investigado hasta ahora y lanzó la pregunta que ayudaría en todo.
-¿Conoces a un tal Jack Pyrkson?
-¡Cómo no conocerle! Fue amigo de tu abuelo Andrew durante jóvenes, pero no se porqué extraña razón se dejaron de hablar, mejor dicho, Jack , dejó de hablar con todo el mundo.
-¿Por qué?
-Tu abuelo me dijo que algo le hizo tanto daño, que prefirió asimilarlo en silencio.
-¿En silencio?
-Sí, a veces es mejor así,
-Bueno , pero ¿Dónde le podría encontrar?
-Le he visto en varias ocasiones y su segunda casa está en el faro, allí pasa la mayor parte del día observando todo lo que ocurre.
Sally empezó a unir distintas piezas y todo encajaba.
-¿El abuelo te habló alguna vez de criaturas?
-No, pero siempre me encantaba una leyenda que él me contaba.
-¿Cómo era?
-Desayuna y ahora te lo cuento.-dijo mientras se levantaba , pero Sally le agarró de la mano impidiéndoselo.
-Desayuno y me lo vas contando.
-Bien...La leyenda dice que en Seaville hay unas criaturas marinas que con su canto enloquecen al más cuerdo, un día , una sirena se enamoró de un chico y el resto de sirenas se enteraron de que esta tenía usuales encuentros con él , el resto de grupo enloqueció al verles y mataron al muchacho.Cuenta la leyenda que si vas por la noche al rompeolas podrás escuchar un ahogado canto, que duele con escucharlo. ¿Y sabes qué?
-¿Qué?
-Yo creo que es verdad, aunque mi padre lo negaba y odiaba que me acercara al mar de noche para comprobarlo.
-Entonces ¿Nunca fuiste?
-A veces es mejor no saber ciertas cosas.
-Tienes razón.-contestó levantándose de la silla.-Voy a buscar a Jack , no me esperes para comer.
-Llévate al menos dinero.
-Vale mamá.-le dijo dándole un beso en la mejilla, cogió dinero , sus llaves y se fue.Salió a toda velocidad, aquella leyenda le había fascinado y necesitaba poder demostrar que las sirenas o criaturas marinas existían.Sirenas es un concepto que aún no podría ser aceptado. Bajó una pequeña cuesta y a tan sólo 5 minutos andando divisó aquel precioso faro que tantas veces había sido escenario de tantos y tantos recuerdos, había bastante gente, aquel lugar era como el sitio de encuentro y se encontraba a tan sólo unos metros de la plaza donde se encontraba el ayuntamiento y varios establecimientos. Había un grupo de niños que jugaban al fútbol y en un despiste dieron un inoportuno golpe a un hombre que estaba completamente distraído, Sally pensó en que quizás sería él, encajaría en la edad que tendría actualmente su abuelo y que por desgracia no está.Sabes que sales de casa, pero no si vas a volver. Se acercó a él lo más rápido posible antes de que aquellos chicos reanudaran su partida, le tocó temblorosa el hombro y este se giró y le preguntó sobresaltado:
-¿Qué ocurre? Me has dado un susto de muerte.
-Perdone, no pretendía asustarle.-de disculpó mientras sacaba de su mochila el libro.-Venía a hablarle de esto.-añadió entregándoselo.
-¿Dónde has encontrado esto?-preguntó algo más relajado.
-Lo encontré en la biblioteca por casualidad pero me ha servido igual.-contestó tartamudeando.-¿Es de usted?
El hombre enmudeció, se levantó del banco y miró fijamente a los ojos.
-Todo lo que me pasa ahora ha estado desembocado por un cúmulo de malas decisiones.
-¿Qué dice? ¿Es suyo? Responde por favor.-insitió Sally.
-No quiero explicarle con total detalle lo que ocurrió señorita, solo aviso de que se está metiendo en una herida que dimos por terminada hace tiempo, no queríamos hurgar en ella, pero he visto en el periódico que se ha vuelto ha abrir y esta vez, creo que no servirá de nada hacer oídos sordos.
-¿Qué quiere decir con eso? Me estás asustando.
-Lo que mató a aquel hombre no ha sido ningún humano, si unas sirenas.-contestó por lo bajo y cerrando los ojos.
-¿Sirenas?-preguntó por si había escuchado mal.
-Sirenas...
-¿No eran ficción?
-A veces la realidad supera a la ficción. Esas malditas mataron a mi tripulación y solo dejaron en pie a uno.
-¿A mi abuelo?
-¿Quién es tu abuelo?
-Mejor dicho, era. Se llamaba Andrew.
Jack, se quedó en silencio y empezó a llorar.
-Esas malditas...Esas malditas hicieron que mi vida se fuera al garete.
-¿Por qué?
-Me tomaron por loco en el pueblo y dejé de hablar con tu abuelo, no queríamos hablar de esas innombrables.-dijo llevándose las manos a la cabeza.
Sally le tocó el hombro y preguntó:
-Innombrables... ¿Por qué?
-Aprenderás que quien te deja cicatriz, no debe ser nombrado y mucho menos recordado.
-¿De qué cicatriz habla, señor?
-La tomaba por inteligente, vaya. Una cicatriz es una señal o marca que queda en la piel después de cerrarse una herida o también puede significar impresión profunda y duradera que deja en alguien un hecho doloroso.-dijo señalando su cabeza y luego su corazón.-¿Ve? La mía está aquí y aquí. Dos sitios distintos, pero al fin y al cabo, conectados.
-Fascinante...Señor ¿Y ahora qué debo hacer?
-Luchar, y yo le ayudaré.-contestó limpiándose las lágrimas.-Lucha ahora, no te quedes como yo hice, de brazos cruzados.
Sally le tendió su mano y este le correspondió.-Me llamo Sally, señor. Sally Handcok.-le dijo con brillo en los ojos.-No pararé hasta llegar al fondo de este asunto.
-Me parece admirable señorta Handcok, un placer.

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