viernes 12 de octubre de 2007

OCTUBRE


Ya saciada de ti conté las horas

en las hojas de afuera, y era lunes.

No comprendí el susurro de la lluvia

ni su oración sigilosa.

Reprendí cada parte

osada de mi cuerpo,

mi pie, mi pantorrilla,

el blanco altivo muslo,

el seno audaz y el descarado vientre,

la boca incandescente

la cadera que aún pretendía

un íntimo festejo.

Me fui de ti y así me abrí camino,

me deslicé en la lluvia

fugitiva de un sueño de momentos

y era octubre.

1 comentarios:

Iván dijo...

Gran poema... De desafío interior hacia el puro deseo. A veces la mente es más poderosa que nuestros instintos y no se deja caer en su trampa...
Un saludo!