
Ya saciada de ti conté las horas
en las hojas de afuera, y era lunes.
No comprendí el susurro de la lluvia
ni su oración sigilosa.
Reprendí cada parte
osada de mi cuerpo,
mi pie, mi pantorrilla,
el blanco altivo muslo,
el seno audaz y el descarado vientre,
la boca incandescente
la cadera que aún pretendía
un íntimo festejo.
Me fui de ti y así me abrí camino,
me deslicé en la lluvia
fugitiva de un sueño de momentos
y era octubre.
1 comentarios:
Gran poema... De desafío interior hacia el puro deseo. A veces la mente es más poderosa que nuestros instintos y no se deja caer en su trampa...
Un saludo!
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