
Alzas la cola esponja dorada y roja,
vellón de Dios
y corres,
te desgarras la piel entre breñales,
te rompes las pezuñas,
raposa inveterada de la vida,
toda mujer debe seguir su estrella
constelación del zorro
volpe, vulpis, vulpeja.
Si me detengo a veces a lamer mis heridas
a calibrar laceraciones
y ver magulladuras,
se escuchan ya ladridos,
aullidos babeantes,
acechantes, airados,
asqueados, oscuros,
lebreles finos
exactos mastines
olfativos reptan
procaces por el suelo sus hocicos
sabuesos huelen el cielo,
muerden tu rastro frágil,
sola zorra que huyes,
y te escondes en turbias oquedades
y jadeante lloras sin lágrimas
el llanto también te lo quitaron.
2 comentarios:
Pero que hermosa foto!!!!!
Llegué gracias al blogger play, y lo agradezco!!!
saludos a alguien con tan exquisita sensibilidad!!!!
Hermoso poema. Y desgarrador... Me ha gustado. Al mismo tiempo que me ha removido...
Un saludo!
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